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Reflexiones creyentes


El " VIA CRUCIS" nuestro de cada día

EL “VIA CRUCIS” NUESTRO DE CADA DÍA
Oración comunitaria al caer la tarde del viernes
COMUNIDAD DE BEGOÑA,
MADRID.

www.eclesalia.net  26/03/10.- En este rato de oración me propongo que pensemos nuestra vida en compañía de Jesús. El auténtico camino de la cruz lo conocemos todos. El final trágico de nuestro Señor lo tenemos presente. En la vida cotidiana encontramos momentos cargados, que no nos dejan ver el auténtico final de la historia: Jesús resucita. Nuestros días son un regalo para disfrutarlo a cada minuto. Cada momento es una oportunidad de encontrarnos con Dios y en Dios dar sentido a todo.

1ª estación: despertar a un nuevo día
El primer minuto del día, justo después de que suena el despertador o que mamá o papá me llaman para comenzar es un minuto glorioso. Cambiar de los sueños calentitos y arropados al frío mañanero y la luz tenue de la bombilla de bajo consumo que se va encendiendo poco a poco es un triunfo. Es el momento de empezar y esperar, con la canción, que “hoy puede ser un gran día”.

2ª estación: ponerse en marcha
La ducha, el desayuno, vestirme y dejar todo listo para salir de casa son cosas tan cotidianas que se parecen de un día a otro sin darnos cuenta de que el tiempo pasa. Vamos de forma casi automática haciendo estas tareas y cogiendo fuerzas para no desfallecer en las primeras horas de la jornada.

3ª estación: acudir al trabajo o al cole
Con mayor o menor fortuna nos acercamos a nuestro lugar de trabajo, laboral o de estudio. En coche, en metro, en autobús, con atascos, retrasos, apretujones, maleducados, encarados, listillos… El camino se colma de baches cuando la cosa no va bien. Y cuando todo sale según lo previsto, se nos olvida.

4ª estación: convivir
En la oficina, el hospital, el cole… en todos los sitios en los que trabajamos tenemos personas a nuestro lado para convivir. Cada una de ellas tiene una historia personal, un humor diferente una mañana particular y muchas ganas de no estar allí. Nuestra tarea se realiza con otros, auténticos rostros de Dios, aunque, a veces, no lo parezcan.

5ª estación: atender
Cuando el trabajo es de servicio público nos toca estar atentos a los demás con la mejor de nuestras disposiciones. No sabemos más que lo que nos vienen a contar, a pedir, a solicitar. Desconocemos sus sentimientos, emociones, gozos y tristezas que le acompañan y, sin embargo, debemos responder atinadamente. También Dios está ahí.

6ª estación: la casa te espera
Quedaron cosas pendientes por la mañana. El hogar es el lugar en el que estirar lo encogido y encontrar paz. La casa es el templo de nuestras cosas, nuestros recuerdos acumulados que debemos observar con devoción para no perder la perspectiva de quiénes somos y a dónde hemos llegado.

7ª estación: los padres de la criatura
Para nuestros hijos somos fuente de cariño y motivo de disgusto. “Qué mejor que dejar que cada uno haga lo que le parezca en cada momento”, piensan, “y que me arreglen los problemas después”. Para con nuestros padres somos el siguiente corredor de la carrera de relevos, la responsabilidad traspasada y el cuidado solicitado. La edad los hace diferentes y en casa parece que se multiplican los niños. Jesús dijo “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.

8ª estación: las extraescolares
Parecemos taxistas, de acá para allá. Las extraescolares conforman una prolongación de la jornada escolar. En ellas invertimos tiempo y esfuerzo esperando un segundo idioma notable, una intérprete destacable, un deportista convencido, una primera comunión responsable. Turnos para llevar y recoger, salir y entrar en casa sin parar. ¡Cuántas esperanzas!

9ª estación: los deberes
No hay día que no pase por una buena sesión de trabajos del cole. Pueden ser cuadros de dibujo, una redacción de lengua o un examen de cono. Las matemáticas se complican y el inglés se atraviesa. Los deberes son compartidos por todos y todos esperamos la respuesta positiva a la pregunta ¿has hecho ya los deberes? Educar en la responsabilidad de estar preparados para construir un mundo mejor.

10ª estación: en torno a la mesa
Desayunos, comidas, meriendas, cenas... Hay que proveer la nevera y la despensa de alimentos. Hay que hacer la lista, comprar, colocar, cocinar... y compartir. Esto lleva su tiempo y no siempre se valora. Los esfuerzos por “comer sano” se van al traste cuando, tras un día duro, no podemos más que preparar una pizza congelada. Y a veces la mesa se convierte en un campo de batalla: no me gusta, no quiero, otra vez pescado, yo quiero alitas de pollo... No olvidemos dar gracias por lo que compartimos en la mesa y por quienes hacen posible que tengamos la mesa puesta...

11ª estación: papeles y documentos
La consulta del oftalmólogo para mañana y el informe de la vez anterior, la carta del impuesto de las basuras, el acta de la reunión de la comunidad de vecinos… “la biblia en verso” y ahí está Dios, como en los pucheros de la santa de Ávila. ¡Ah! Y que no le pase nada al frigorífico o a la línea de teléfono. El “sistema” busca la manera de colártela. Es mejor que todo funcione como es debido porque sino tocará reclamar y buscar la manera de hacer justicia en este mundo, una justicia pequeñita… Pero por algo se empieza.

12ª estación: de la lavadora a la plancha
Si quedan fuerzas y ganas y si no para mañana. Los días pasan y se mancha la ropa. Hay que poner la lavadora. Cuesta empezar pero todos iremos más guapos con la ropa limpia y planchada. La plancha, las tareas del hogar, son lugares de santificación por el sacrificio y la generosidad de aquellos que tienen el carisma de hacerlo “como Dios manda”.

13ª estación: el telediario
Es nuestra ventana al mundo exterior. Es momento para darse cuenta de la multitud de seres humanos que en este mundo sufren y mueren de mala manera y lo poco que deberíamos quejarnos. La mayor parte de las cosas que vemos y escuchamos están muy lejos de nuestra realidad y sin embargo las sentimos como nuestras: “nada de lo humano puede resultarnos ajeno”.

14ª estación: vamos a la cama que hay que descansar
Estamos llegando al final de este vía crucis. Sabemos que no termina todo al ocultarse el día. Mañana vendrá otro con sus estaciones correspondientes. Sabemos que al final resucita, por eso todas nuestras preocupaciones y anhelos los dejamos en su presencia, sabiendo que cobrarán sentido con la fe y la esperanza que creemos. El amor hará el resto y de eso solo nos examinarán.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 2 de Abril, 2010, 19:35, Categoría: Reflexiones creyentes
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Los días de Semana Santa

SEMANA SANTA
GABRIEL Mª OTALORA,

www.eclesalia.net  30/03/10.- En estos días se celebra el misterio de todo un Dios que decide hacerse hombre como expresión máxima de cercanía y encuentro, llevando siempre la iniciativa como ejemplo y oferta de amor para todas y cada una de las personas, a las que se dirige por su nombre en los pliegues más recónditos del Yo más íntimo aprovechando los acontecimientos de la vida.

En este tiempo marcado por los escándalos de pederastia, la Buena Nueva no puede quedar eclipsada en la semana cristiana más importante del año. El ejemplo de Jesús de Nazareth nos invita con insistencia a cambiar la manera de ver a las personas y a los acontecimientos. Su mensaje de compasión y amor fue tan deslumbrante que no lo aceptaron entonces como tampoco lo aceptamos ahora.

El domingo de Ramos todo parecía en su sitio. Jesús entra en Jerusalén aclamado y reconocido por el bien que hacía. Era un personaje famoso y querido, al que se le tributa una manifestación de afecto espontáneo cuando aparece a lomos de un borrico, símbolo de mansedumbre y paz. Pero, pocos días después, esas mismas gentes gritaban histéricos ante Pilatos “¡crucifícale!” Ellas y cualquier otra generación, nosotros mismos, hubiésemos sido aquellas gentes con la misma actitud.

Qué tensión tan insoportable sentiría Jesús viendo como se le estrechaba el acoso en medio de sus seguidores, buenas personas pero frágiles, que acabaron por hacerle sentir la soledad más amarga. Pero aceptó el desafío del amor, aquél amor desconcertante que superaba el formalismo legal de quienes lo utilizaban para sí y que ahora veían peligrar su status personal y “religioso”. Se fraguó el asesinato con la apariencia de que se ajusticiaba a un blasfemo y peligroso personaje que el pueblo debe abatir por el bien del pueblo. Allí se juntaron todos: autoridades, pueblo e invasores romanos.

El Jueves Santo o día del amor fraterno, es cuando Jesús lanza el mensaje revolucionario en su última Cena: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. El amor de Cristo nos incluye a todos pero sólo desde la práctica de los hechos se sabrá quienes se comportan como cristianos: sólo así. La Eucaristía nos remite al prójimo. Compartir la mesa es compartir su estilo de vida basado en el servicio como lo remarcó en el lavatorio de los pies, una tarea que entonces era propia de esclavos: acogida y servicio al otro: “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve”.

El Viernes Santo es el paso (la Pascua) de Dios por la noche del hombre. En esta madrugada comienza el tiempo de la Pasión, con la angustia y soledad de quien espera lo que le viene encima. Pero no deja de dialogar con el Padre, sobre todo en el huerto de los olivos, un ejemplo para todos de que la oración es imprescindible si queremos estar por encima de nuestras limitaciones. En cambio su silencio ante las autoridades sometía a prueba a sus acusadores culpables.

El Sábado de Pascua es la fiesta grande cristiana. Es el día de alegría por saber del triunfo del amor y la Resurrección de quien ha transformado el dolor en fuente de vida. Sólo el amor desde la fe puede comprender la Resurrección de Jesús; por eso no fue un acontecimiento de masas. Y tuvo que ser una mujer la que sería el primer testigo de la resurrección de Jesús.

La Pascua no ha terminado; no termina: la celebramos no solo en la Eucaristía sino en cada encuentro con el prójimo. Cada día podemos resucitar un poco más de nosotros renovando y humanizando nuestro entorno. Vivir la Pascua es florecer nuestra vida, ver con ojos nuevos y actuar sabiendo que el silencio de Dios no es ausencia. Dios transforma el sufrimiento; nos asegura que es vencible, que podemos mitigarlo, incluso evitarlo y, sobre todo, convertirlo en amor. Que la muerte no es el final: lo último será el amor total y para siempre. Así es como deberíamos vivir la Semana Santa para ser luz de quienes nos rodean. Pero todavía no hemos aprendido a reconocer la viga en nuestros ojos, se llame pederastia o de cualquier otra forma

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 31 de Marzo, 2010, 23:36, Categoría: Reflexiones creyentes
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La presencia de Judas en la vida

Judas aparece como el protagonista de la liturgia de los tres primeros días de la Semana Santa: el Evangelio siempre habla de él. Y Judas está presente también en el cenáculo.

La presencia de Judas en medio de los doce, en torno a la mesa de Jesús, es, indudablemente, el hecho más inquietante entre los hechos, todos inquietantes, que se condensan en vísperas de la pasión del Señor. Es la presencia del enemigo entre los amigos, del que golpea en el momento y lugar en que se precisa la confianza, porque nadie puede ya defenderse con ninguno.

Jesús no ignora esta presencia, no la pasa por alto; pero, a la vez, no descubre a Judas, no le acusa, no discute con él, no trata de defenderse. No calla a propósito de dicha presencia, para hacerse también presente a él hasta el final. Los doce, sin embargo, tratan de descubrir quién es el que de ellos miente: y en esta tentativa sucumben y caen en la antigua ley de la sospecha recíproca generalizada, de la acusación, de la división. De aquí nace siempre la crisis de la relación fraterna y de comunión: del temor de ser traicionados, del temor de que otro se aproveche, de la pretensión imposible de poner a prueba y verificar las intenciones del otro. No existe otra manera de vencer al traidor que entregarse en sus manos y poner en manos de Dios la propia causa. Pensemos en cuántos desavenencias, cuántas ofensas, cuántas prepotencias, se esconden en nuestra vida por la sospecha. Para sentarse en torno a la mesa de Jesús es preciso fiarse uno de otro sin pensar en el precio que puede costar esta confianza.
Fuente: Reflexiones Catolicas
P.D.: Judas, un personaje del que no debemos olvidarnos, pues suele estar presente mas de la cuenta en nuestras vidas, bien como protagonistas nosotros bien como sufridores

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 31 de Marzo, 2010, 23:25, Categoría: Reflexiones creyentes
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En el Día de San José, Día del Seminario en España

(Mt 1,16.18-21.24a): Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado
.

DE CURAS Y CURAS

En el "Día del Seminario", día de San José

CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net

MADRID.

www.eclesalia.net  18/03/10.- Los curas cuentan con toda mi admiración en general y en particular. Conozco muchos, a unos más que a otros. Con algunos me une la amistad, con otros la confianza y a la mayoría solo les conozco de lejos. También he de decir que tengo rostros que he decidido olvidar.

Valoro la figura del sacerdote, su trabajo, su empeño por servir en esta Iglesia nuestra. Reconozco en todos su extraordinaria autonomía para organizarse, para tomar decisiones en lo importante y en lo cotidiano. Comprendo su vocación y me admira el esfuerzo continuo de fidelidad, obediencia y austeridad.

¿Son necesarios? Es bien sabido que todos los grupos y sociedades necesitan un cierto tipo de liderazgo para que puedan funcionar de forma organizada. Desde los griegos a nuestros días el pensamiento no ha parado de darle vueltas a esta cuestión. Jesús dejó claro el suyo: “El que quiera ser el primero entre vosotros que sea vuestro servidor”. La altura, profundidad y anchura de la propuesta no tiene límites.

Si son necesarios… ¿Por qué nos seguimos privando los católicos de tantas personas valiosas? ¿Por qué no disfrutamos su don de animar comunidades? Sé que la cosa no es tan fácil, que hay una tradición de por medio que lo justifica de múltiples formas… ¿Y la Tradición de Jesús?

Quizá sea la hora de darnos cuenta que cualquier persona bautizada puede sentirse llamada. Es posible que sea ya el momento de que en la Iglesia se discerniera su vocación sin tener en cuenta su género ni condición. Pudiera ser que haya llegado el tiempo de entender que hombres y mujeres pueden servir a la comunidad y ejercer la presidencia siendo Cristo para los demás. Dios dirá…

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 19 de Marzo, 2010, 10:48, Categoría: Reflexiones creyentes
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Recordando el Día de la Virgen de Lourdes

En el día de Nuestra Señora de Lourdes, queriendo hablar de Ella, no sabemos bien qué decir, sobre todo que no se haya dicho
Leyendo un libro de Martín Descalzo, unas líneas suyas. uno se encuentra con esto que dic así:
Oración a Maria de un hijo agradecido
Te doy gracias Maria, por ser una mujer.
Gracias por haber sido mujer como mi madre
y por haberlo sido en un tiempo
en el que ser mujer era como no ser nada.
Gracias porque, cuando todos te consideraban
una mujer de nada,
tú fuiste todo,
todo lo que un ser humano puede ser, y mucho más,
la plenitud del hombre, una vida completa.
Gracias por haber sido una mujer libre y liberada,
la mujer más libre y liberada de la historia,
la única mujer libre y liberada de la historia,
porque tú fuiste la unica no atada al pecado,
la única no uncida a la vulgaridad,
la única que nunca fue mediocre,
la única verdaderamente  llena de gracia y de vida.
Te doy gracias porque estuviste llena de gracia
porque estabas precisamente llena de vida;
porque estuviste llena de vida
porque te habían verdaderamente llenado de gracia.
Te doy gracias porque supiste encontrar la libertad
siendo esclava,
aceptando la única esclavitud que libera,
la esclavitud de Dios,
y nunca te enzarzaste en todas las otras
esclavitudes que a nosotros nos atan.
Te doy gracias porque te atreviste a tomar
la vida con las dos manos.
Porque,  al llegar el ángel,
te atreviste a preferir tu misión a tu comodidad,
porque aceptaste tu misión
sabiendo que era cuesta arriba,
en una cuesta arriba que acababa en un Calvario.
Gracias porque fuiste valiente,
gracias por no tener miedo,
gracias por fiarte del Dios que te estaba llenando,
del Dios que venía a no quitarte nada
sino a hacerte más mujer.
Gracias por tu libertad de palabra
cuando hablaste a Isabel.
Gracias por atreverte a decir que Dios
derribaría a los poderosos,
sin preocuparte por lo que pensaría Herodes.
Gracias por haber sabido que eras pobre
y que Dios te había elegido
precisamente por ser pobre.
Gracias porque supiste hablar de los ricos
sin rencor, pero poniéndolos en su sitio:
el vacío.
Gracias porque supiste ser
la más maternal de las vírgenes,
la más virgen de las madres.
Gracias porque entendiste la maternidad
como un servicio a la vida, y ¡qué Vida !
Gracias porque entendiste la virginidad
como una entrega, y ¡qué entrega!
Gracias por ser alegre en un tiempo de tristes,
por ser valiente en un tiempo de cobardes.
Gracias por atreverte a ir embarazada hasta Belén,
gracias por dar a luz donde cualquiera otra mujer
se hubiera avergozado.
Gracias `por haber sabido ser
luego una mujer de pueblo,
por no haber necesitado ni ángeles, ni criadas
que te amasaran el pan  y te hicieran la comida,
gracias por haber sabido vivir
sin milagros ni prodigios.
Gracias por haber sabido que estar llena
no era estarlo de títulos y honores, sino de amor.
Gracias por haber aceptado el exilio,
por asumir serena la muerte del esposo querido.
Gracias por haber respetado la vocación de tu Hijo
cuando se fue hacia su locura,
por no haberle dado consejitos prudentes,
gracias por haberle dejado crecer
 y por sentirte orgullosa de que El te superase.
Gracias por haber sabido quedar en silencio
y en la sombra durante su misión,
pero sosteniendo de lejos el grupo
de mujeres que seguían a tu Hijo.
Gracias por haber subido al Calvario
cuando pudiste quedarte alejada del llanto,
por aguantar al lado del sufriente.
Gracias  por aceptar la soledad de los años vacíos.
Gracias por haber sido la mujer más entera
que ha existido nunca
y gracias, sobre todo,  por haber sido
la única mujer de toda la historia
que volvió entera a los brazos de Dios.
Gracias por seguir siendo Madre y Mujer
en el cielo,
por no cansarte de amamantar a tus hijos de ahora.
Gracias, por no haber reclamado nunca
con palabras vacías
tu derecho de mujer en la Iglesia,
pero al mismo tiempo haber sido de hecho
el miembro más miembro de la Iglesia,
la primera redimida,
por ser entre los hombres y mujeres todos
de la tierra la que más se ha parecido a tu Hijo,
la que más cerca ha estado y está aún de Dios ...
Seguro que leyéndolo despacio encontramos todos, probablemente cada uno,  uno distinto, algún párrafo, algún "gracias" de esos que recita Martín Descalzo que nos llega dentro ...

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 12 de Febrero, 2010, 10:16, Categoría: Reflexiones creyentes
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Navidad, la ilusión perdida

NAVIDAD, LA ILUSION PERDIDA

José María Castillo

http://www.redescristianas.net/2009/12/28/navidad-la-ilusion-perdidajose-maria-castillo-teologo/#more-19063

 

Desde niños nos han acostumbrado a celebrar la Navidad como una fiesta de luces, regalos, comidas abundantes de familias, amigos y empresas, fiesta de posibles excesos y, en todo caso, la ocasión del año para encontrarse, escribirse y desearse lo mejor de lo mejor. Sin duda, las palabras “felicidad”, “felicitación”, “ felices” son las que más se repiten en estos días. La ocasión lo merece, decimos los cristianos. Porque es motivo de gozo y alegría lo que recordamos: el nacimiento de Cristo, cantado por ángeles del cielo y adorado por reyes de la tierra. ¡cualquier cosa!

 

Y, sin embargo, como bien dijo, hace unos años, el conocido escritor italiano Ernesto Balducci, “la Navidad es, para el que llega al fondo de las cosas, una fiesta severa, una fiesta muy dura, como el Viernes Santo, de forma que sólo el que comprende esto puede abrirse a la alegría frágil, simple, familiar, de convivencia y amistad, sabiendo sin embargo que no debe engañarse con fábulas. Los tiempos que corren son severos. Y dichosos los que tienen la fuerza de escoger, en contraste con la cultura del poder, la grande, infinita, eterna cultura del amor, cuyo misterio es el mismo misterio de Dios”.
No quisiera, por nada del mundo, que todo esto sonara a lenguaje de sacristía. Tal como lo pienso y lo siento, se trata de algo mucho más serio, más universal y más cotidiano de lo que imaginamos.

 

 Intentaré explicarlo echando mano de un texto genial de san Pablo: Cristo, “a pesar de su condición divina, no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos. Así, presentándose como un hombre cualquiera, se abajó, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz” (Fil 2, 6-8). El contraste asombroso, que aquí presenta Pablo, es el contraste entre la “categoría de Dios” y la “condición de esclavo”. Literalmente, se trata de que la “forma de Dios” se vacía en lo contrario, la “forma de esclavo”. Pero que nadie se piense que esto es cosa de curas, palabrería de gente religiosa y pare Vd de contar. Nada de eso. Es algo que a todos nos toca en la piel y entra en la sangre misma de nuestras ideas más queridas o, por el contrario, las más rechazadas.

 

Lo explicaré recordando lo que Séneca, en su tratado “De clementia” (III, 6, 2 s), le dijo a Nerón : “Tú no puedes alejarte a ti mismo de tu elevado rango; él te posee, y dondequiera que vayas, te sigue con gran pompa. La servidumbre propia de tu elevadísimo rango es el no poder llegar a ser menos importante; pero precisamente esta necesidad la tienes en común con los dioses. Porque también a ellos los tiene el cielo ligados, y a ellos no les he dado descender, como tampoco te es dado a ti, sin correr riesgo. Tú estás enclavado en tu rango”.

 


¿Tiene todo esto algo que ver con lo que nos pasa ahora, con lo que nos interesa y nos preocupa, con lo que dice la última encuesta del CIS sobre las tres preocupaciones más fuertes de los españoles: la crisis económica, el paro y los políticos? Por lo menos, si algo está claro es que, a la casi totalidad de los políticos, de los obispos y de los que nos llamamos cristianos, el Evangelio, que empieza en Belén y acaba en la Cruz, no ha traspasado nuestra epidermis. Aquí lo que de verdad importa es mandar y vivir bien, aunque para tener eso haya que tragarse las mentiras de unos, la corrupción de otros, los oropeles de obispos que se echan a la calle para defender la vida y se callan a sabiendas de que los derechos fundamentales de los que viven se pisotean por todas partes. Y de sobra sabemos que todo esto nos divide, nos enfrenta, nos tiene crispados y cansados. Pero está claro que vivimos en la esquizofrenia de quienes visitan con devoción los belenes, pero al mismo defienden con uñas y dientes un rango, que no tenemos, pero al que todos nos hemos atado. Se trata sencillamente del encanto y el escándalo de una Navidad de la que hemos hecho una gran mentira. Es, en definitiva, la ilusión perdida. Una vez más.

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 28 de Diciembre, 2009, 9:14, Categoría: Reflexiones creyentes
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Dios llega como regalo

 

DIOS LLEGA COMO REGALO

 

Señor, Tú eres un regalo para la humanidad,

una sorpresa para el rutinario,

una novedad para el que está triste,

una caricia para el que sufre,

un mapa para el vive sin sentido,

una sonrisa para el que está solo,

una mano tendida para el que necesita algo,

una llamada al teléfono para el que la espera,

una rato de familia para cada casa,

un detallito para el que le falta amor,

un amigo para el que necesita charlar un rato,

una escucha para el que quiere desahogarse,

un compromiso para el que está perdido,

una misión para el que le importa el mundo,

un hermano para el que se cree hijo único,

un impulso para los que nos dejamos mover por Tí...

 

Conforme leía  esta idea he pensado que para cada uno llega la Navidad con un Dios distinto; a cada uno le trae aquello que necesita...

Y he pensado que debíamos colgarlo en el blog  por si hubiera alguien a quien la Navidad le parece que es "para otros "

Y sigue:

 

Tú llegas a este mundo

para encargarnos que seamos tu presencia,

que actuemos como Tú,

que entreguemos la vida a los hermanos,

que llenemos el mundo de detalles,

que nos regalemos en ternuras,
que salgamos el encuentro del otro,

que adivinemos los que nos necesitan,

que llenemos la vida e tu fiesta y de tu amor,

y que pintemos el mundo de ternura y de color.

 

Vienes a ponernos en marcha,

a movilizarnos a todos,

a remover el amor,

a continuar la revolucion de la igualdad,

la construccion de tu Reino,

a generar felicidad, bienestar y paz ...

      ¡CUENTA CONMIGO, SEÑOR !!

 

 Es un texto que está en un libro que se titula  "Homilia y Oración", no pone nombre del autor, pero la editorial es CCS.

 

Cuando una cosa hace pensar, uno recuerda que puede hacer lo mismo con los amigos

Un abrazo navideño

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 26 de Diciembre, 2009, 13:28, Categoría: Reflexiones creyentes
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Bienaventuranzas del Adviento

BIENAVENTURANZAS DEL ADVIENTO
MIGUEL ÁNGEL MESA, arumami@hotmail.com
MADRID.

www.eclesalia.net

Felices quienes siguen confiando, a pesar de las muchas circunstancias adversas de la vida.

Felices quienes tratan de allanar todos los senderos: odios, marginaciones, discordias, enfrentamientos, injusticias.

Felices quienes bajan de sus cielos particulares para ofrecer esperanza y anticipar el futuro, con una sonrisa en los labios y con mucha ternura en el corazón.

Felices quienes aguardan, contemplan, escuchan, están pendientes de recibir una señal, y cuando llega el momento decisivo, dicen: sí, quiero, adelante, sea, en marcha…

Felices quienes denuncian y anuncian con su propia vida y no sólo con meras palabras.

Felices quienes rellenan los baches, abren caminos, abajan las cimas, para que la existencia sea para todos más humana.

Felices quienes acarician la rosa, acercan la primavera, regalan su amistad y reparten ilusión a manos llenas con su ejemplo y sus obras.

Felices quienes cantan al levantarse, quienes proclaman que siempre hay un camino abierto a la esperanza, diciendo: “No tengáis miedo, estad alegres. Dios es como una madre, como un padre bueno que no castiga nunca, sino que nos acompaña y nos alienta, pues únicamente desea nuestra alegría y nuestra felicidad”.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 5 de Diciembre, 2009, 9:50, Categoría: Reflexiones creyentes
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Toca seguir caminando

Toca seguir caminando
Toca seguir caminando,
más allá de la sombra y la duda,
más allá de la muerte y el miedo,
bebiendo palabras prestadas,
confiando en las fuerzas ajenas
si acaso las propias se gastan.
Toca seguir caminando,
acoger al peregrino,
relatar tu historia,
escuchar la suya,
aliviar tristezas,
compartir mesa y vida.
Toca seguir caminando
con los ojos abiertos,
para descubrir al Dios vivo
que nos sale al encuentro
hecho amigo, pan y palabra.
En marcha, pues.
Jose Mª R.Olaizola.
Cada uno entenderá diferente del otro.  A nosotros nos suena a un aldabonazo fuerte ...a oir la voz que anima a seguir el camino ... sin tener en cuenta ni dudas ni miedos, seguro de encontrar al Dios vivo escondido en cualquier esquina.
En marcha, pues.
En marcha, pues.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 30 de Septiembre, 2009, 17:53, Categoría: Reflexiones creyentes
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Anímense mutuamente


San Pablo a los Tesalonicences 1 5,1-6.9-11.
Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les
escriba.
Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en
plena noche.
Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre
ellos repentinamente, como los dolores de parto sobre una mujer embarazada,
y nadie podrá escapar.
Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los
sorprenda como un ladrón:
todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos
a la noche ni a las tinieblas.
No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y
seamos sobrios.
Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por
nuestro Señor Jesucristo,
que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a
él.
Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

 

Intercambiaremos a veces el texto evangélico del día por el trozo de la carta de Pablo, o por otro texto que nos ayude a reflexionar.

El de hoy nos sugiere vivir el momento presente, aquello de que a cada día le basta con su afán, y no estar preocupados por el futuro, por lo que pueda ocurrir, por el miedo a lo que pueda pasar. Si nos dejamos llevar por el miedo nisiquiera podríamos salir de nuestras casas, al cruzar la calle podríamos ser atropellados. Y nadie se muere la víspera, sino el día que nos toca. Por eso lo importante es recoger el mensaje de hoy de vivir cada día protegidos por la luz, por el dejarnos iluminar, y no andar a oscuras.

 

Vivimos en la luz cuando somos sobrios, cuando no somos engreídos, cuando la ira no nos domina, es decir no solo cuando escuchamos la Palabra sino la ponemos en práctica. Una práctica que siempre empieza y acaba con el compromiso con los demás, con la solidaridad. Pablo insiste en ello y lo saca como consecuencia: Animense, entonces, y estimulense mutuamente, como ya lo están haciendo.

 

¿Lo estamos haciendo, verdad? Pues sigamos en la tarea

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 1 de Septiembre, 2009, 10:16, Categoría: Reflexiones creyentes
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En la fiesta de la Asunción

A MIS HERMANAS Y HERMANOS

EN LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN

http://www.feadulta.com/ventana-asuncion-emma-mtnez.htm

Hoy día en que la Iglesia celebra mi triunfo definitivo, mi vivir ya en Dios para siempre y de un modo pleno, quiero dirigirme a vosotros para deciros algo de lo que significa esta fiesta.

Es una Buena Noticia para toda la comunidad cristiana y de un modo especial para nosotras las mujeres que, a raíz de la definición de este dogma, se habla de mí de una manera unificada (en cuerpo y alma). Esta fiesta celebra que todo mi ser ha sido acogido en el seno de Dios Madre-Padre.

¿Por qué es una buena noticia? Porque durante muchos siglos, en el pasado y hay quien aún están ahí, el cuerpo, especialmente el cuerpo de nosotras las mujeres, ha sido denigrado como algo malo, “peligroso”, “tentador”…algo que había que castigar, someter, dominar.

Hoy gracias a un progresivo abandono del dualismo imperante, se va reconociendo que no tenemos un cuerpo sino que somos un cuerpo. Un cuerpo físico, un cuerpo psíquico, un cuerpo energético, un cuerpo relacional, un cuerpo espiritual…

Por eso me alegra mucho ver, en este día, a toda la Iglesia, celebrando que yo, como símbolo de lo que os espera a tod@s, soy abrazada en mi totalidad personal, sin que nada sea rechazable, ni recusable.

Es ésta una fiesta humana y divina. En ella celebramos la fidelidad de Dios que nunca abandona lo que ha creado (personas, animales, plantas, tierra, cosmos), todo al final lo recapitulará y abrazará en y por Cristo, su Hijo primogénito, el amado.

Y es también una fiesta nuestra, de los seres humanos, de la creación entera, en ella se nos anuncia, en mi persona, que la última palabra sobre nuestro ser, y sobre toda la creación es Vida Plena, Vida en Dios. Se proclama, en esta fiesta, que el amor es más fuerte que la muerte. Que como dice bellamente el cantar de los cantares:

            "las aguas torrenciales

            no podrán apagar el amor,

            ni anegarlo los ríos" (C.C. 8,7a)

Por eso hoy ¡alegraos conmigo! y desde ya vivid como personas unificadas, como cuerpos espirituales porque ésta es nuestra vocación humana y divina: ser transparencia, en el cuerpo que somos, del Dios amor en esta Historia nuestra que tanto ama.

Emma Martínez Ocaña 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 15 de Agosto, 2009, 9:18, Categoría: Reflexiones creyentes
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San Lorenzo y los tesoros de la Iglesia

Hoy es día de San Lorenzo. Fue quemado en la hoguera, tres días después de su obispo. Le pidieron llevara con él los tesoros de la Iglesia, y se presentó seguido de un grupo de pobres. Los verdaderos tesoros que los cristianos hemos de cultivar para que trabajando por ellos dejen de serlo, siguiendo aquello del Maestro: Lo que hagan por uno de éstos, por Mí lo están haciendo.

 

“Como dice la Escritura: el justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente”. Siempre hemos dicho y escuchado que de lo que se siembra se recoge. Las semillas de generosidad son las que prenderán un fuego que salte a la vida para siempre. Y de ello nos da ejemplo el hombre a quien hoy recordamos, como seguidor del Evangelio. No tuvo apego a su vida, e hizo del seguimiento del mensaje evangélico su vida y su tesón. Por eso ha sido honrado por Dios.

 

Nosotros muriendo a nosotros mismos daremos también fruto. Y morimos creando vida a nuestro lado, haciendo las cosas que tenemos que hacer cada día, no buscando excusas para demorarnos en nuestras tareas, sean las que fueren y del tipo que sea. Por eso dado que tenemos el privilegio de haber sido llamados y elegidos, no podemos quedarnos en los tropiezos que la vida nos pone delante, sino que hemos de saber levantarnos en todo momento. Sabiendo corregir el camino, rectificando no solo los errores personales sino también los de nuestra sociedad, proponiéndonos el cambio personal y el cambio social. Y siempre con los ojos levantados hacia el horizonte que es la altura mas cercana de donde nos viene la fuerza y como podemos elevar nuestro espíritu, dado que siempre vamos a seguir teniendo la oportunidad de hacer algo en la vida para que los pobres dejen de serlo, para que nuestra ayuda, colaboración en ello no falte. Como han hecho otros delante de nosotros, entre ellos Lorenzo, a quien hoy, 10 de agosto, recordamos

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 10 de Agosto, 2009, 10:47, Categoría: Reflexiones creyentes
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En torno al Sacramento por excelencia

Meditación-contemplación

Esto soy yo, pan que me parto y me reparto.

Esto tenéis que ser vosotros.

Todo el mensaje de Jesús esta aquí.

Todo lo que hay que saber y hay que hacer.

………………

Celebrar la eucaristía no es una devoción.

Su objetivo no es potenciar nuestras relaciones con Dios.

Celebrar la eucaristía es comprometerme con los demás.

Es aprender de Jesús, el camino del verdadero amor.

………………

Si la celebración es compatible con mi egoísmo.

Si sigo desentendiéndome de los que me necesitan,

mis eucaristías no son más que un rito vacío.

El pan que Jesús da nos salvará,

si al comerlo, aprendo a dejarme comer como hizo él.

…………………..

Fray Marcos

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 13 de Junio, 2009, 9:51, Categoría: Reflexiones creyentes
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En la fiesta del CORPUS

Extracto de la carta de los obispos de Bilbao con motivo de esta solemnidad
Queridos hermanos y hermanas:

1. En la solemnidad del Corpus Christi conmemoramos la presencia de Jesús como cuerpo entregado y sangre derramada para la vida del mundo (cfr. Jn 6, 51). El Señor es el pan de vida y en la Eucaristía se contiene el memorial del "amor «más grande», aquel que impulsa a dar la vida por los propios amigos”.

2. En este día del Corpus, la Iglesia celebra también el Día de la Caridad. Como afirma el Papa, "el amor del prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios'", Por este motivo es necesario subrayar la dimensión social del Sacramento. Eucaristía y caridad desde la justicia son dos dimensiones de una misma realidad. Ello nos conduce a servir al prójimo con las mismas entrañas de amor y misericordia de Jesús".

3. El amor que se entrega y que sirve constituye un elemento esencial de la misión del cristiano y de la Iglesia. Para ello, "el amor necesita también una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado". En este sentido, Caritas constituye el rostro eclesial de la caridad.

4. Celebrar con verdad el día del Corpus Christi implica el servicio solícito a nuestros hermanos y el compromiso por atender sus necesidades. Constatamos con gozo que nuestra Iglesia particular es sensible ante el sufrimiento de quienes padecen de modo más directo las consecuencias de la crisis. Signo de ello es que ha aumentado en un 40% la colaboración económica de los fieles. Aun así, quienes dedican tiempo y disponibilidad personal para acoger a los hermanos necesitados se sienten desbordados y, en ocasiones, impotentes ante tanta demanda. A vosotros, voluntarios, socios, bienhechores y colaboradores, queremos dirigir una palabra de ánimo y profundo agradecimiento.

5. Con todo, más importante que el dar, es el darse: ''para que el don no humille al otro, no solamente debo darle algo mío, sino a mí mismo; he de ser parte del don como persona”. En este sentido, Cáritas necesita fortalecer su voluntariado; precisa de nuestro tiempo y de nuestra disponibilidad para acoger y mostrar el rostro más cercano y compasivo de la comunidad cristiana.

6. Junto a ello, no olvidemos la oración persistente y confiada: "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá" (Mt 7, 7). La oración personal, familiar y comunitaria nos abren a la esperanza cierta y al amor sincero, para poder aliviar las situaciones dolorosas y recorrer los caminos adecuados para la resolución de la crisis y de sus causas más profundas. Vivamos atentos a las necesidades de quienes nos rodean. Contribuyamos activamente a la humanización de las estructuras en la medida en que tengamos responsabilidades en ámbitos económicos, políticos, financieros o sociales. Potenciemos el espíritu de participación y fraternidad.

7. Quisiéramos dirigir una palabra de aliento a quienes sufren directamente las consecuencias de la crisis. No os sintáis solos ni fracasados, sino más bien víctimas de un sistema económico centrado en el consumismo y el afán de lucro sin medida, que no respeta valores fundamentales tales como la dignidad de la persona humana, el valor del trabajo, la solidaridad y la fraternidad, la corresponsabilidad en el sistema económico y financiero, o el destino universal de los bienes. La Iglesia quiere estar con vosotros, para ser ánimo y aliento, compañía y ayuda, en la medida de sus posibilidades.

8. Queremos invitar a todos a la esperanza. Dios es nuestra esperanza cierta. Él mueve en nosotros el querer y el obrar. Por medio de la Eucaristía se nos da para que, al mismo tiempo todos seamos un don para los demás en el servicio fraterno y la edificación de un mundo nuevo. Pedimos para ello la intercesión materna y poderosa de la Virgen María. Ella, como Madre nuestra, cuida de nosotros y nos alcanzará del Corazón de su Hijo todo aquello que necesitamos.

Ricardo Blázquez, Obispo

Mario Iceta, Obispo Auxiliar

Por ´María Consuelo Mas y Armando Quintana - 12 de Junio, 2009, 12:44, Categoría: Reflexiones creyentes
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Estatutos del ser humano

(Jn 15,26—16,4):   En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho».

 

De muchas maneras y modos su Espíritu ha seguido hablando a la humanidad y a través de la humanidad, entre otras formas a través de la poesía y sus poetas, que de manera directa unas veces e indirecta otras, nos han transmitido su mensaje, en forma de sentimientos humanitarios que acercan los corazones de la gente. Entre ellos, no cabe duda, uno ha sido el gran Mario Benedetti, que anoche se despidió de nosotros en la vida terrenal. En su homenaje y como testimonio de sus sentimientos de fraternidad para el mundo que ha habitado dejamos aquí los famosos estatutos del ser humano a los que un día dio publicidad, y que todavía siguen vigentes. Son, a nuestro juicio, y con expresiones de nuestro tiempo, una traducción del sentir de los valores evangélicos:

Artículo I
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo II
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo III
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo IV
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo V
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.

Artículo VI
Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo VII
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y de la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.

Artículo VIII
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo IX
Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo X
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.

Artículo XI
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo XII
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido,
todo será permitido,
incluso brincar con los rinocerontes
y caminar por las tardes
con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Solo una cosa queda prohibida:
amar sin amor.

Artículo XIII
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar
el sol de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del día que llegó.

Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del engañoso pantano de las bocas.
A partir de este instante
la libertad será algo vivo y transparente
como un fuego o un río,
y su morada será siempre
el corazón del hombre.

Mario Benedetti

Que descanse en paz

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 18 de Mayo, 2009, 11:32, Categoría: Reflexiones creyentes
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PONER AMOR EN EL MUNDO

(Jn 15,18-21):  En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

 

El texto de hoy sábado, como el de los días anteriores, nos invita a la práctica de la fraternidad, a vivir en el amor, a realizar el mandado del Maestro que nos amemos los unos a los otos. A poner amor en el mundo, en definitiva.

 

Nuestra reflexión de hoy, para aportar un punto de vista complementario, viene de la mano de una escritora, una poeta colombiana, Victoria Lucia Aristizabal…, ` :

 

PONER AMOR EN EL MUNDO

 

Las raices del amor se hunden profundamente y se extienden

muy lejos. Ellas son arterias  que nutren nuestra vida; por eso

debemos asegurarnos de que reciban el sol y el agua que necesitan

para alimentarnos. Y cuando ponemos algo bueno en el mundo algo

bueno recibimos.

 

Mi gozo actual con el mundo se genera cuando despierto en la

mañana y me siento aca en mi silla como en mi cielo y mi Padre

me entrega su aire que son mi deleite celestial y con mi aprecio

reverencial me dejo llevara por el asombro que me genera cuando

me impulsa a escribirles sintiendo lo fundamental en lo común y simple.

 

Cada uno de nosotros a medida que viaja por la vida tiene la oportunidad

de encontrar y de dar su don, no importa que este sea silencioso o

insignificante a los ojos del mundo, pues es al encontrar y al dar que

podemos conocer la felicidad que contienen tanto las épocas difíciles

como las luminosas y es asi como me he convertido en artista de la

palabra y lo digo con humildad ya que la palabra ARTE su significado

original es ARMAR y todos hacemos eso todos los días. Cada que juntamos

cosas estamos armando, yo junto palabras y hago pequeñas construcciones

diarias pretendiendo hacer sonreir a DIOS y que llegue a sus corazones

o mentes para que logren con ellas algo que sea bueno, amoroso y si

alguno de mis escritos no les dijo nada pues a la papelera irá a parar

y yo no me entero.

 

Ultimamente he recibido dos correos donde incluso me amenazan

con la condenación de mi alma, con el incremento de mi enfermedad

y con el eterno castigo Divino a raíz de mis escritos. Y yo con todo

mi cariño y respeto les digo que únicamente mi intención es lograr que

mis palabras lleguen a sus corazones y se multiplique el amor, la paz

y el bienestar en todo sentido. Si no lo logro directamente se que

algunos de ustedes sin leer lo que escribo lo envian a otros y esos

otros pueden beneficiarse porque somos todos UNA CADENA DE VIDA.

 

No me amparo en ningún credo mas que el del AMOR QUE LE TENGO
A DIOS TODOPODEROSO y al respeto inmenso que les tengo

AMIGOS DE EXISTENCIA. No se hagan daño con mis escritos que

no se hacen para lograr jamás eso. Mi amigo Dios se que me acompaña

en cada cosa que hago y a lo mejor no le gustará algunos de los que escribo

pero se que me dice: Poco a poco lo vas logrando!!!! y sigo escribiendo

con amor.

 

Sigamos poniendo AMOR como cada uno sabe hacerlo. Yo me siento muy

agradecida con todas las cadenas que se unen a mis escritos y que me envían

bellezas que atesoro en mi corazón y conservo en mis carpetas como algo

sagrado y les envío un ETERNO ABRAZO COLOMBIANO de amistad y

afecto, esperando continuar unidos ayudando por este medio a la

humanidad.

 

VICTORIA LUCIA ARISTIZABAL

BOGOTA COLOMBIA

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 16 de Mayo, 2009, 11:51, Categoría: Reflexiones creyentes
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Dos poemas a María de Nazaret

Mayo, mes en que los creyentes recordamos de manera especial a María de Nazaret, la que supo decir y haer "Hágase en mí según tu palabra"; la que supo dar el mejor consejo habido: "Hagan lo que El les diga". En su recuerdo y para nuestro compromiso traemos hoy a la contemplación de todos dos poemas del obispo español radicado en Brasil desde hace muchos años, Pedro Casaldáliga:

CANCION RECIENTE SOBRE MARÍA DE NAZARET

Tengo tres amores, tres: el Evangelio,
la Patria Grande
y el Corazón intacto de una mujer:
la llena de Dios,
tan nuestra,
María de Nazaret.

Toquen o no las campanas
-que el computador es ley-,
todavía sigue hablando
el arcángel Gabriel,
Y le responde María
con un colectivo amén.
Y el Verbo se hace carne
en el vientre de su fe.

Pasan, iguales, las horas
sobre el serrín de José.
La Biblia y los periódicos,
juntos, se han puesto a leer.
Y crece el Niño y el Reino
y crece el Pueblo también.
Pasan romanos y gringos
y en ese imperial vaivén
se llevan sueños y vidas,
al Calvario, del Quiché.

Pero María y las madres
rumian la paz de Belén,
el polvo de Galilea,
el sol de Genesaret,
el gusto del pan partido
y el ausente amanecer
de la mañana de Pascua
que siempre está por volver.

NIÑA DEL SÍ

Todo estaba pendiente de tu boca.
Igual que si los hombres, de golpe, se sintieran
con la vida en las manos, detenida,
como un reloj callado y a la espera.

Como si Dios tuviera que esperar un permiso...

Tu palabra sería la segunda palabra
y ella recrearía el mundo estropeado
como un juguete muerto que volviera a latir súbitamente.
Tú pondrías en marcha, otra vez, la ternura.

Orilla virginal de la palabra, niña del sí preñada con el Verbo,
sin la más leve sombra de no, toda en el Día.
Dios encontraba en ti, desde el primer albor de tus latidos,
la respuesta cabal a su pregunta
sobre la Nada en flor...
Tú lo hacías dichoso desde el Tiempo.
Tu corazón se abría como una playa humilde, sin diques fabricados,
y en la arena sumisa de tu carne el mar de Dios entraba enteramente.

Niña del sí, perfecto en la alabanza como una palma de Cadés invicta;
jugoso en la alegría rebrotada, como la vid primera;
pequeño como el viento de un párpado caído, y poderoso
como el clamor del Géresis.

Niña del sí desnudo, como un tallo de lirio
bajo el filo implacable de la Gloria...
Cuanto más cerca de la Luz vivías,
más en la noche de la Fe topabas, a oscuras, con la Luz,
y más hondas raíces te arrancaba tu sí, ¡niña del sí más lleno!
Tú diste más que nadie, cuando más recibías,
infinita de seno y de esperanza.
¡Tú creíste por todos los que creen y aceptaste por todos...!
Creías con los ojos y con las manos mismas, y hasta a golpes de aliento
tropezaba tu fe con la Presencia en carne cotidiana.
Tú aceptabas a Dios en su miseria, conocida al detalle, día a día:
en las especies torpes del vagido
y en las especies del sudor cansado
y en el peso vencido de la muerte...

¡Rehén de la victoria de la Gracia, fianza de la tierra contra el Cielo,
gavilla de cordera, presentada y encinta!
Porque has dicho que sí,
Dios empieza otra vez, con tu permiso, niña del sí, María.
Las alas de Gabriel abren el arco por donde pasa entera la Gloria de Yahvé.
El arca de tu seno, de madera de cedros incorrupta, viene con el Ungido.
La Primavera acecha detrás de Nazaret, regada por el llanto,
y sobre las banderas blancas de los almendros
el trino de tu voz rompe en el júbilo, humildemente solo.

Nota: Estos y otros poemas sobre María, así como reflexiones suyas en torno a Ella, podemos encontrarlos buscando "Página de Pedro Casaldáliga" en Google

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 2 de Mayo, 2009, 11:29, Categoría: Reflexiones creyentes
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1ª de Mayo 2009 y grupos cristianos

COMUNICADO 1º DE MAYO DE 2009

Los movimientos especializados de Acción Católica para la evangelización del mundo obrero, MTC (Mujeres Trabajadoras Cristianas), HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y JOC (Juventud Obrera Cristiana), en esta celebración del 1º de mayo, día Internacional de la Clase Obrera, nos sentimos cercanos a tantos compañeros y compañeras de trabajo, junto con los cuales vivimos con angustia y preocupación este momento de incertidumbre laboral, acentuado por la crisis económica mundial.

“Hace unos meses sufrí en mis carnes la experiencia laboral más precaria que he vivido, y la verdad que he vivido unas cuantas. Esta vez no fue porque tuviera un contrato basura, ni porque me pagaran un sueldo de mileurista. Sencillamente dejaron de pagarme mi sueldo… en la empresa había compañeros a los que no se les debía 2 meses, como a mí, sino 3 y 4. Fue muy duro.” (Óscar)

En este contexto de crisis queremos denunciar la destrucción de miles de puestos de trabajo y cómo se está exigiendo por parte de las organizaciones empresariales una mayor flexibilización del mercado laboral: abaratamiento de despidos, mayor precarización de las condiciones laborales, etc; en definitiva, cargar con el mayor peso de la crisis a los trabajadores y trabajadoras, mientras se ayuda con suculentas inyecciones de dinero a los que sí son causantes de ella.

Una crisis producida por un sistema económico mundial injusto e insolidario, regido por el ciclo: consumir, producir, consumir, que tanta desigualdad y pobreza genera, especialmente en los más débiles. Esta crisis pone en cuestión la civilización montada sobre el macro-consumo, el derroche de recursos naturales, el capricho, las “modas”, la búsqueda desenfrenada del beneficio inmediato y a costa de lo que sea. Nunca ha sido más evidente la necesidad de un cambio radical que trastoque las reglas del sistema y el sistema mismo.

“Es necesario denunciar la existencia de unos mecanismos económicos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi automático, haciendo más rígida las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros”. (Juan Pablo II, en SRS, 16)

Llevamos años viendo cómo miles de trabajadores y trabajadoras son despedidos. Hay en nuestro país más de 3,6 millones de parados que se ven empujados hacia la pobreza y la exclusión. Cáritas denuncia que “en 2008 aumentaron un 54% el número medio de las demandas de ayudas económicas, centradas principalmente en ayudas para vivienda y alimentos”; y que “el 60% de quienes acuden son familias jóvenes, con dos o tres hijos en edad escolar, de los cuales la mitad son inmigrantes y la otra mitad españoles”.

Cifras no menos preocupantes tienen que ver con los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) que en España, en el 2008, crecieron un 163%. Así mismo, la desigualdad de género permanece en el mercado laboral, pues las mujeres  perciben un salario 17,6% menor que los hombres y  sufren el paro un16,3% frente al 14,8% de los hombres.

Como trabajadores y trabajadoras cristianos, seguidores de Jesucristo, modelo de amor, caridad y esperanza, nos duele y preocupa esta situación. Nos sentimos interpelados por la realidad y llamados, desde el evangelio, a vivir más comprometidos. La esperanza cristiana es la que debe movernos a trabajar sin desmayo por un nuevo modelo de sociedad que sea más justo, más humano y más solidario.

Por eso, debemos romper la inercia social de no corresponsabilizarnos con nada porque no depende de nosotros. Todos tenemos responsabilidad de lo que pasa. Nuestra indiferencia también genera dolor y sufrimiento. Es el momento del compromiso: vivir nuestra vida priorizando nuestra solidaridad con los empobrecidos, poniendo nuestra economía a su servicio, compartiendo de nuestro salario con los que no lo tienen (y ya hay experiencias de ello en numerosos lugares del país), desarrollar un compromiso social y político con otros, para hacer posible una transformación de nuestra sociedad; replantearnos nuestros ahorros en la banca alternativa; indagar en el comercio justo; llevar una vida respetuosa con el medio ambiente, austera y no consumista; estar organizados y preocupados por nuestros vecinos y compañeros de trabajo, etc.

Así mismo, exigimos a los poderes políticos y financieros, la construcción de una política económica donde se coloque en el centro de las respuestas la vida de todas las personas, pues es urgente no sólo refundar la vida social y económica, sino nuestra propia humanidad.

Tenemos muchos motivos para participar, reivindicar y celebrar este 1º de Mayo día Internacional de la Clase Obrera.

Juventud Obrera Cristiana  JOC

                Mujeres Trabajadoras Cristianas  MTC

                               Hermandad Obrera de Acción Católica  HOAC

1º de mayo de 2009

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 1 de Mayo, 2009, 12:29, Categoría: Reflexiones creyentes
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Como los de Emaús

(Lc 24,13-35)

El ser humano, mientras va avanzando por los caminos de
la existencia, atraviesa etapas diferenciadas que van per-
filando su personalidad y escribiendo su biografía en la
pequeña historia cotidiana. Es un itinarario a través de
un paisaje que cada persona comtempla desde distintos pun-
tos de observación y,a medida que se va acercando a la cum-
bre,la panorámica se dilata y los horizontes se abren
más y más.
Como los discipulos de Emaús con frecuencia caminamos
desonrientados o vemos sólo algún aspecto de la reali-
dad y no acertamos a comprender.Todos necesitamos apre-
nder de todos. Todos debemos aportar para enriquecer a
los demás.
Descálzate (entrar en la presencia del Señor.Aceptar
la misión. Contar siempre con ÉL)
Vida Ascendente
Feliz Pascua
Gracias, Mariluz- Grupo frases y textos de Google

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 15 de Abril, 2009, 10:19, Categoría: Reflexiones creyentes
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Sintiendo estos días con María

Son días, los de la Semana Santa, en que de manera especial intentamos actualizar la Pascua del Señor. Su paso por la vida, sabiéndola dar, también con el dolor, la cruz y el sufrimiento. Pero una testigo silenciosa le acompañaba y estaba con El. Sigue estando con nosotros en estos tiempos. Y a Ella queremos recordar y sentir en estas vísperas de la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo con este poema que adjuntamos:

Madre del crucificado
por Miguel Ortega Riquelme
Madre del Crucificado,
María del Cordero llevado al matadero,
del Inocente condenado entre bandidos,
del Señor de tan largo Viernes Santo,
del Varón de sufrimientos y dolores,
te bendecimos y te alabamos
por tu Hijo fiel y generoso,
tu consuelo, tu apoyo, tu alegría.
María, tú lo animas con tu presencia
en la montaña del dolor.
Tú lo acompañas en el Calvario
y sufres con su sacrificio y su agonía.
Tú lo fortaleces en la aflicción
y lo alientas en la hora del abandono.
María, tú lo llenas de valor y de energía
cuando debe asumir la soledad y el sufrimiento.
Nuestras cruces, Madre muy querida,
pesan demasiado sobre nuestros hombros.
No queremos negarlas ni evadirlas,
sino cargarlas con valor todos los días.
Sólo en el dolor de Jesús,
podemos vivir nuestro dolor.
Sólo en la cruz de Jesús,
podemos llevar nuestras cruces.
Te pedimos, Madre buena,
que tú estés de pie junto a nosotros
y que nos animes con tu cariño y tu presencia.
María del sufrimiento,
Madre del Viernes Santo,
acompáñanos hasta la madrugada del Domingo.
Amén.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 8 de Abril, 2009, 9:54, Categoría: Reflexiones creyentes
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