Buscando la luz
Reflexiones creyentes


Inicio
Enviar artículo

Acerca de
Suscríbete al blog

Categorías
General [4] Sindicar categoría
Comentarios al Evangelio [747] Sindicar categoría
Reflexiones creyentes [42] Sindicar categoría
Testimonios [6] Sindicar categoría
Textos [8] Sindicar categoría

Archivos
Mayo 2010 [5]
Abril 2010 [5]
Marzo 2010 [7]
Febrero 2010 [6]
Enero 2010 [16]
Diciembre 2009 [22]
Noviembre 2009 [19]
Octubre 2009 [19]
Septiembre 2009 [6]
Agosto 2009 [8]
Julio 2009 [4]
Junio 2009 [15]
Mayo 2009 [20]
Abril 2009 [25]
Marzo 2009 [24]
Febrero 2009 [22]
Enero 2009 [24]
Diciembre 2008 [27]
Noviembre 2008 [24]
Octubre 2008 [26]
Septiembre 2008 [17]
Agosto 2008 [24]
Julio 2008 [23]
Junio 2008 [30]
Mayo 2008 [30]
Abril 2008 [30]
Marzo 2008 [31]
Febrero 2008 [29]
Enero 2008 [31]
Diciembre 2007 [31]
Noviembre 2007 [29]
Octubre 2007 [31]
Septiembre 2007 [25]
Agosto 2007 [20]
Julio 2007 [30]
Junio 2007 [31]
Mayo 2007 [29]
Abril 2007 [12]

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios

 


Enero del 2010


¿No necesitamos profetas?

(Lc 4,21-30): En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?». Él les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.
¿NO NECESITAMOS PROFETAS?
José Antonio Pagola

ECLESALIA, 27/01/10.- «Un gran profeta ha surgido entre nosotros». Así gritaban en las aldeas de Galilea, sorprendidos por las palabras y los gestos de Jesús. Sin embargo, no es esto lo que sucede en Nazaret cuando se presenta ante sus vecinos como ungido como Profeta de los pobres.

Jesús observa primero su admiración y luego su rechazo. No se sorprende. Les recuerda un conocido refrán: «Os aseguro que ningún profeta es bien acogido en su tierra». Luego, cuando lo expulsan fuera del pueblo e intentan acabar con él, Jesús los abandona. El narrador dice que «se abrió paso entre ellos y se fue alejando». Nazaret se quedó sin el Profeta Jesús.

Jesús es y actúa como profeta. No es un sacerdote del templo ni un maestro de la ley. Su vida se enmarca en la tradición profética de Israel. A diferencia de los reyes y sacerdotes, el profeta no es nombrado ni ungido por nadie. Su autoridad proviene de Dios, empeñado en alentar y guiar con su Espíritu a su pueblo querido cuando los dirigentes políticos y religiosos no saben hacerlo. No es casual que los cristianos confiesen a Dios encarnado en un profeta.

Los rasgos del profeta son inconfundibles. En medio de una sociedad injusta donde los poderosos buscan su bienestar silenciando el sufrimiento de los que lloran, el profeta se atreve a leer y a vivir la realidad desde la compasión de Dios por los últimos. Su vida entera se convierte en "presencia alternativa" que critica las injusticias y llama a la conversión y el cambio.

Por otra parte, cuando la misma religión se acomoda a un orden de cosas injusto y sus intereses ya no responden a los de Dios, el profeta sacude la indiferencia y el autoengaño, critica la ilusión de eternidad y absoluto que amenaza a toda religión y recuerda a todos que sólo Dios salva. Su presencia introduce una esperanza nueva pues invita a pensar el futuro desde la libertad y el amor de Dios.

Una Iglesia que ignora la dimensión profética de Jesús y de sus seguidores, corre el riesgo de quedarse sin profetas. Nos preocupa mucho la escasez de sacerdotes y pedimos vocaciones para el servicio presbiteral. ¿Por qué no pedimos que Dios suscite profetas? ¿No los necesitamos? ¿No sentimos necesidad de suscitar el espíritu profético en nuestras comunidades?

Una Iglesia sin profetas, ¿no corre el riesgo de caminar sorda a las llamadas de Dios a la conversión y el cambio? Un cristianismo sin espíritu profético, ¿no tiene el peligro de quedar controlado por el orden, la tradición o el miedo a la novedad de Dios?

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 31 de Enero, 2010, 9:55, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

La familia libre

Mc 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía centrada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”. Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y paseando la mirada por el corro, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”.

http://www.somosiglesiaandalucia.net/ José María Castillo

1. Esta relato desconcierta a no pocas `personas. Porque da la impresión de que Jesús no trató con la debida atención a su familia, empezando por su madre. En realidad, el relato no se refiere para nada al afecto que se debe tener a la familia. El Evangelio plantea una cuestión mucho más profunda.

2. Las relaciones de familia no son libres. Nadie elige libremente los padres y hermanos que tiene. Además, se sabe que, en muchas culturas, las relaciones de pareja no se eligen libremente, ni son relaciones amorosas, sino que se imponen por conveniencias, sobre todo económicas. Por eso sabemos que las relaciones de parentesco, en unos casos, educan equilibradamente, mientras que a otras personas las desquician para siempre. Las violencias familiares son, a veces, aterradoras.

3. Jesús no hizo problema alguno ni del sexo, ni del celibato, ni del modelo de familia. Jesús puso el problema donde verdaderamente está: en la relación (entre personas) vivida en libertad, respeto, tolerancia, transparencia. Sobre todo, en la “relación pura”, basada en la comunicación emocional, en la que las recompensas derivadas de dicha relación son la base para que la relación continúe (A. Giddens). Este es el modelo de relación que tiene que producir la fe.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 26 de Enero, 2010, 12:26, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Comentarios 1 | Referencias (0)

En la misma dirección

 (Lc 1,1-4;4,14-21): Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy».

EN LA MISMA DIRECCIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
EN LA MISMA DIRECCIÓN

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/01/10.- Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. Los cristianos han de saber en qué dirección empuja a Jesús el Espíritu de Dios, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección.

Lucas describe con todo detalle lo que hace Jesús en la sinagoga de su pueblo: se pone de pie, recibe el libro sagrado, busca él mismo un pasaje de Isaías, lee el texto, cierra el libro, lo devuelve y se sienta. Todos han de escuchar con atención las palabras escogidas por Jesús pues exponen la tarea a la que se siente enviado por Dios.

Sorprendentemente, el texto no habla de organizar una religión más perfecta o de implantar un culto más digno, sino de comunicar liberación, esperanza, luz y gracia a los más pobres y desgraciados. Esto es lo que lee. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor ». Al terminar, les dice: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír».

El Espíritu de Dios está en Jesús enviándolo a los pobres, orientando toda su vida hacia los más necesitados, oprimidos y humillados. En esta dirección hemos de trabajar sus seguidores. Ésta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. Los últimos han de ser los primeros en conocer esa vida más digna, liberada y dichosa que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos e hijas.

No lo hemos de olvidar. La "opción por los pobres" no es un invento de unos teólogos del siglo veinte, ni una moda puesta en circulación después del Vaticano II. Es la opción del Espíritu de Dios que anima la vida entera de Jesús, y que sus seguidores hemos de introducir en la historia humana. Lo decía Pablo VI: es un deber de la Iglesia "ayudar a que nazca la liberación...y hacer que sea total".

No es posible vivir y anunciar a Jesucristo si no es desde la defensa de los últimos y la solidaridad con los excluidos. Si lo que hacemos y proclamamos desde la Iglesia de Jesús no es captado como algo bueno y liberador por los que más sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué Jesús estamos siguiendo?, ¿qué espiritualidad estamos promoviendo? Dicho de manera clara: ¿qué impresión tenemos en la iglesia actual?, ¿estamos caminando en la misma dirección que Jesús?


EN LA MISMA DIRECCIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/01/10.- Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. Los cristianos han de saber en qué dirección empuja a Jesús el Espíritu de Dios, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección.

Lucas describe con todo detalle lo que hace Jesús en la sinagoga de su pueblo: se pone de pie, recibe el libro sagrado, busca él mismo un pasaje de Isaías, lee el texto, cierra el libro, lo devuelve y se sienta. Todos han de escuchar con atención las palabras escogidas por Jesús pues exponen la tarea a la que se siente enviado por Dios.

Sorprendentemente, el texto no habla de organizar una religión más perfecta o de implantar un culto más digno, sino de comunicar liberación, esperanza, luz y gracia a los más pobres y desgraciados. Esto es lo que lee. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor ». Al terminar, les dice: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír».

El Espíritu de Dios está en Jesús enviándolo a los pobres, orientando toda su vida hacia los más necesitados, oprimidos y humillados. En esta dirección hemos de trabajar sus seguidores. Ésta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. Los últimos han de ser los primeros en conocer esa vida más digna, liberada y dichosa que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos e hijas.

No lo hemos de olvidar. La "opción por los pobres" no es un invento de unos teólogos del siglo veinte, ni una moda puesta en circulación después del Vaticano II. Es la opción del Espíritu de Dios que anima la vida entera de Jesús, y que sus seguidores hemos de introducir en la historia humana. Lo decía Pablo VI: es un deber de la Iglesia "ayudar a que nazca la liberación...y hacer que sea total".

No es posible vivir y anunciar a Jesucristo si no es desde la defensa de los últimos y la solidaridad con los excluidos. Si lo que hacemos y proclamamos desde la Iglesia de Jesús no es captado como algo bueno y liberador por los que más sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué Jesús estamos siguiendo?, ¿qué espiritualidad estamos promoviendo? Dicho de manera clara: ¿qué impresión tenemos en la iglesia actual?, ¿estamos caminando en la misma dirección que Jesús?

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 24 de Enero, 2010, 11:35, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Eligió a doce para renovar

Mc 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges - los Truenos -, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo, y Judas Iscariote, que lo entregó.

José María Castillo en www.somosiglesiaandalucia.net

1. Jesús sabía que un movimiento renovador, si no tiene un mínimo de organización, no dura mucho. Para realizar un cambio de verdad, no basta el entusiasmo de la gente. Por eso Jesús eligió a doce de entre los que habitualmente le acompañaban. El número doce establece una relación con las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28).

2. Con la designación de estos doce, Jesús indica su proyecto de renovar por completo al pueblo y su religión. No para suprimirla, sino para darle otra orientación. No una religión de poderes, exclusiones, imposiciones y cargas insoportables. Sino una religión en la que caben todos, como en el grupo de los doce, en el que había hasta pecadores (Mateo) o incluso revolucionarios (Simón Cananeo) y hasta sicarios violentos (Judas).

3. De esta elección no se pueden deducir otras consecuencias, como por ejemplo la elección de los primeros sacerdotes o de los primeros obispos. Jesús no pudo pensar en nada de eso en aquel momento. Todo eso fue el resultado de cambios que se produjeron, por lo menos, siglo y medio después de la muerte de Jesús.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 22 de Enero, 2010, 9:27, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Comentarios 1 | Referencias (0)

Una sola cosa

UNA SOLA COSA

 

(Mc 3,7-12): En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

 

Una gran muchedumbre le seguía, todos unidos, al unísono. Un símil o llamada que nos viene bien para sintonizar con estos días en que se nos recuerda el deseo o la aspiración a la unidad de los cristianos, divididos, en ocasiones enfrentados, como si de religiones diferentes se tratara. Todos cristianos, pero con aspectos institucionales que hemos ido interpretando los humanos al correr de los tiempos y que nos dividen.

 

Parece como si lo natural que es el sumar fuerzas lo hayamos sustituido por el restar, que es el separar voluntades y diferenciar criterios y prácticas. También ocurre en la vida familia, social, y mucho más en la política. Hemos hecho un mundo al revés, y hemos de sacudirlo de nuevo. Desde los pequeños niveles en los que cada uno nos movemos recibamos esta llamada a nuestra conciencia: formar unidad, ser una gran muchedumbre que unidas seguimos la misma llamada de hacer un mundo nuevo.

 

También en aquel momento Jesús recibe los aplausos de la multitud, mas tarde recibirá el rechazo, la condena, la indiferencia o el silencio. Frente al ego que muchas veces domina nuestras personas, nuestros grupos, nuestras ideologías, nuestras iglesias pongamos siempre por delante la humildad que de una manera u otra es caminar hacia la verdad, aprendiendo unos de otros, sabiendo que nadie, ni persona ni grupo, es portador de la verdad absoluta.

 

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 21 de Enero, 2010, 9:47, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Lenguaje de gestos

(Jn 2,1-12): En aquel tiempo, se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».

Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

LENGUAJE DE GESTOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 13/01/10.- www.eclesalia.net

El evangelista Juan no dice que Jesús hizo "milagros" o "prodigios". Él los llama "signos" porque son gestos que apuntan hacia algo más profundo de lo que pueden ver nuestros ojos. En concreto, los signos que Jesús realiza, orientan hacia su persona y nos descubren su fuerza salvadora.

Lo sucedido en Caná de Galilea es el comienzo de todos los signos. El prototipo de los que Jesús irá llevando a cabo a lo largo de su vida. En esa "transformación del agua en vino" se nos propone la clave para captar el tipo de transformación salvadora que opera Jesús y el que, en su nombre, han de ofrecer sus seguidores.

Todo ocurre en el marco de una boda, la fiesta humana por excelencia, el símbolo más expresivo del amor, la mejor imagen de la tradición bíblica para evocar la comunión definitiva de Dios con el ser humano. La salvación de Jesucristo ha de ser vivida y ofrecida por sus seguidores como una fiesta que da plenitud a las fiestas humanas cuando éstas quedan vacías, «sin vino» y sin capacidad de llenar nuestro deseo de felicidad total.

El relato sugiere algo más. El agua solo puede ser saboreada como vino cuando, siguiendo las palabras de Jesús, es «sacada» de seis grandes tinajas de piedra, utilizadas por los judíos para sus purificaciones. La religión de la ley escrita en tablas de piedra está exhausta; no hay agua capaz de purificar al ser humano. Esa religión ha de ser liberada por el amor y la vida que comunica Jesús.

No se puede evangelizar de cualquier manera. Para comunicar la fuerza transformadora de Jesús no bastan las palabras, son necesarios los gestos. Evangelizar no es solo hablar, predicar o enseñar; menos aún, juzgar, amenazar o condenar. Es necesario actualizar, con fidelidad creativa, los signos que Jesús hacía para introducir la alegría de Dios haciendo más dichosa la vida dura de aquellos campesinos.

A muchos contemporáneos la palabra de la Iglesia los deja indiferentes. Nuestras celebraciones los aburren. Necesitan conocer más signos cercanos y amistosos por parte de la Iglesia para descubrir en los cristianos la capacidad de Jesús para aliviar el sufrimiento y la dureza de la vida.

¿Quién querrá escuchar hoy lo que ya no se presenta como noticia gozosa, especialmente si se hace invocando el evangelio con tono autoritario y amenazador? Jesucristo es esperado por muchos como una fuerza y un estímulo para existir, y un camino para vivir de manera más sensata y gozosa. Si solo conocen una "religión aguada" y no pueden saborear algo de la alegría festiva que Jesús contagiaba, muchos seguirán alejándose.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 17 de Enero, 2010, 14:31, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

El perdón de los pecados escandaliza a los letrados

Mc 2, 1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. El les proponía la Palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico, y como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: “Hijo, tu pecados quedan perdonados”. Unos letrados, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: “¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede personar pecados fuera de Dios?” Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: “¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil; decirle al paralítico tus pecados quedan perdonados o decirle: levántate, coge la camilla y echa a andar? Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados...”, entonces le dijo al paralítico: “Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”. Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: “Nunca hemos visto una cosa igual”.

José María Castillo en http://www.somosiglesiaandalucia.net/

1. El tema central de este relato es el perdón de los pecados. Jesús lo plantea sin que el enfermo le pida ser perdonado. Lo que quería el enfermo era ser curado. Además, el perdón de los pecados es lo que escandaliza a los letrados. Hasta el extremo de que acusan a Jesús de blasfemia, que estaba castigada con la pena de muerte (Num 15, 30 s; Lev 24, 11 ss). Lo que deja a la gente atónita no es sólo la curación del paralítico, sino que eso sea la demostración de que “en la tierra” (Mc 2, 10) hay poder para perdonar pecados, un poder dado “a los hombres” (Mt 9, 8).

2. En la religión de Israel, el perdón de los pecados era privilegio del sumo sacerdote y estaba ligado al culto y al sacrificio (J. Gnilka). Es decir, era un acto estrictamente religioso y sagrado. Jesús seculariza el perdón de los pecados. Jesús perdona sin condiciones y sin límites.

3. Es más, Jesús le quita ese privilegio al sumo sacerdote. La gente entiende que ese poder ha pasado del cielo a la tierra, del templo a la casa, del pontífice a los hombres (Mt 9, 8). Más aún, Jesús llegó a decir que todo el que perdona a su hermano, ese perdón queda ratificado en el cielo (Mt 18, 15-18). Lo que importa no es que los sacerdotes nos perdonen, sino que nos perdonemos unos a otros. Eso es lo difícil. Pero es lo decisivo.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 15 de Enero, 2010, 12:14, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

No tanto cambiar a los demás, sino a uno mismo

(Mc 1,14-20): Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él”

 

José María Castillo en http://www.somosiglesiaandalucia.net

 

1. Este evangelio resume, en pocas palabras, lo que fue la vida de Jesús: 1) El sitio donde se desarrolló: la pobre y revolucionaria Galilea. 2) La tarea de Jesús: darle a la gente una “buena noticia”. 3) El contenido de esa noticia: que Dios va a reinar, es decir, “otro mundo es posible”. 4) Se ha cumplido el plazo para que eso sea verdad. 5) Para que eso sea así hay que cambiar de vida. 6) hay que creer que esto es así, o sea creer en esa “buena noticia”.

2. En el fondo, todo esto significa que Jesús estaba convencido de que este mundo no se arregla cuando cada cual se empeña en que los demás cambien, sino cada cual toma en serio la tarea de cambiase a sí mismo, para ser diferente y vivir en de forma que vaya por la vida dando siempre buena noticia, nunca amenazas, ni reproches, ni medias verdades, ni falsedades, ni palabras que hieren o duelen

3. A renglón seguido, el relato cuenta cómo un pequeño grupo de hombres lo dejaron todo y se pusieron a seguir a Jesús, se fueron con él, para vivir como él. Sólo cuando las “ideas” se convierten en “convicciones”, empezamos a hacer algo que puede cambiar el mundo. Hay “convicción” donde hay una “conducta” que está de acuerdo con esa convicción. El Evangelio como “idea” no cambia nada. El que no se quita del tabaco, no está convencido de que tiene que quitarse. El que no se relaciona con el dinero como dice Jesús (Mt 6, 19-34 par), no cree en el Evangelio.

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 11 de Enero, 2010, 10:37, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Bautismo del Señor

Bautismo del Señor(C) Lucas 3, 15-16. 21.22
NUEVA ESPIRITUALIDAD
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

www.eclesalia.net

ECLESALIA, 06/01/10.- "Espiritualidad" es una palabra desafortunada. Para muchos sólo puede significar algo inútil, alejado de la vida real. ¿Para qué puede servir? Lo que interesa es lo concreto y práctico, lo material, no lo espiritual.

Sin embargo, el "espíritu" de una persona es algo valorado en la sociedad moderna, pues indica lo más hondo y decisivo de su vida: la pasión que la anima, su inspiración última, lo que contagia a los demás, lo que esa persona va poniendo en el mundo.

El espíritu alienta nuestros proyectos y compromisos, configura nuestro horizonte de valores y nuestra esperanza. Según sea nuestro espíritu, así será nuestra espiritualidad. Y así será también nuestra religión y nuestra vida entera.

Los textos que nos han dejado los primeros cristianos nos muestran que viven su fe en Jesucristo como un fuerte "movimiento espiritual". Se sienten habitados por el Espíritu de Jesús. Solo es cristiano quien ha sido bautizado con ese Espíritu. «El que no tiene el Espíritu de Cristo no le pertenece». Animados por ese Espíritu, lo viven todo de manera nueva.

Lo primero que cambia radicalmente es su experiencia de Dios. No viven ya con «espíritu de esclavos», agobiados por el miedo a Dios, sino con «espíritu de hijos » que se sienten amados de manera incondicional y sin límites por un Padre. El Espíritu de Jesús les hace gritar en el fondo de su corazón: ¡Abbá, Padre! Esta experiencia es lo primero que todos deberían encontrar en las comunidades de Jesús.

Cambia también su manera de vivir la religión. Ya no se sienten «prisioneros de la ley», las normas y los preceptos, sino liberados por el amor. Ahora conocen lo que es vivir con «un espíritu nuevo », escuchando la llamada del amor y no con «la letra vieja», ocupados en cumplir obligaciones religiosas. Éste es el clima que entre todos hemos de cuidar y promover en las comunidades cristianas, si queremos vivir como Jesús.

Descubren también el verdadero contenido del culto a Dios. Lo que agrada al Padre no son los ritos vacíos de amor, sino que vivamos «en espíritu y en verdad ». Esa vida vivida con el espíritu de Jesús y la verdad de su evangelio es para los cristianos su auténtico «culto espiritual».

No hemos de olvidar lo que Pablo de Tarso decía a sus comunidades: «No apaguéis el Espíritu». Una iglesia apagada, vacía del espíritu de Cristo, no puede vivir ni comunicar su verdadera Novedad. No puede saborear ni contagiar su Buena Noticia. Cuidar la espiritualidad cristiana es reavivar nuestra religión.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 9 de Enero, 2010, 23:56, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Trabajo en común

(Mc 6,34-44): En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: «Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer». Y Él les respondió y dijo: «Dadles vosotros de comer». Y le dijeron: «¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les contestó: «¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo». Y habiéndolo visto, dicen: «Cinco, y dos peces».

Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

 

No pasa indiferente ante las necesidades de los demás. Y busca la solución con paciencia. No se precipita ni se angustia ante la resolución de un problema.

 

Fueron unos pocos panes y unos pocos peces los que solucionaron el problema. No importa la cantidad, sino la calidad. Es lo que debemos buscar en nuestras relaciones con los demás y en nuestra actitud de solidaridad. La llamada de Jesús es clara: “Denles ustedes de comer”. Es una llamada a que actuemos ante los problemas que vemos a nuestro alrededor. Es una llamada a la solidaridad. Los demás nos deben importar. Los problemas de la sociedad nos deben afectar. Pero solos no podemos resolverlos. Se pusieron a trabajar juntos. El milagro está en saber compartir, no solo lo que se tiene sino también los esfuerzos. Es, pues, el mensaje de hoy una llamada al compromiso, a la acción, a recordar aquello de que la fe sin obras es una fe muerta. Modos y maneras de concretarlo son variados en cada sociedad y en cada comunidad, pero no basta la acción individual. No debemos empeñarnos en cada uno por su lado ser el arregla problemas de todo lo que hay a nuestro lado. Reforzar los lazos comunitarios, trabajar con nuestra palabra, con nuestra denuncia, con nuestra acción en que esos medios comunitarios existan es un reto en la sociedad de hoy

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 8 de Enero, 2010, 8:02, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Un tiempo nuevo

(Mt 4,12-17.23-25): En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, se retiró a Galilea. Y dejando la ciudad de Nazaret, fue a morar en Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí. Para que se cumpliese lo que dijo Isaías el profeta: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los gentiles. Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz, y a los que moraban en tierra de sombra de muerte les nació una luz».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «Convertíos, porque el Reino de los cielos está cerca». Y andaba Jesús rodeando toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Y corrió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían algún mal, poseídos de varios achaques y dolores, y los endemoniados, y los lunáticos y los paralíticos, y los sanó. Y le fueron siguiendo muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalén y de Judea, y de la otra ribera del Jordán.

 

 

Es un tiempo nuevo, una nueva oportunidad, porque el pueblo que estábamos en tinieblas hemos visto una gran luz. Este tiempo recién vivido nos ha recordado la presencia aún viva, cada vez más viva, de Dios entre nosotros en medio no solo de su palabra escrita para nosotros sino de su palabra viva a través de los acontecimientos y de las personas.

 

Es en Cafarnaúm donde Jesús desarrolla prácticamente su vida pública y desde donde irradia su mensaje, y de donde son muchos de sus discípulos cercanos. Y la invitación que nos sigue haciendo es a la conversión, a un renacer, a una especie de metamorfosis de nuestro ser. Una llamada que suele tener resistencia no solo en nuestras propias debilidades, sino también en nuestro conformismo, en los estilos de vida ya adquiridos, en la pereza para cambiar de onda.

 

Hoy, por otra parte, Cafarnaúm es un lugar más amplio y también mas cercano. Es el espacio donde vivimos y nos movemos cada día, es nuestro propio interior. Y a ese mundo, a ese Cafarnaúm actual El dirige su llamada de siempre: Cambien de vida, háganse nuevos en cada momento.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 7 de Enero, 2010, 10:08, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Epifanía, los magos de Oriente

Mt 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Al enterrase el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: “Y tú Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”. Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: “Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarle”. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueño un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino”.

Autor: José María Castillo en www.somosinglesiaandalucia.net

1. Los exegetas que mejor conocen el evangelio de Mateo están actualmente de acuerdo en que este relato es una leyenda que no parece verosímil (Ulirich Luz). Aquí, por tanto, no se cuenta un hecho histórico, sino que se ofrece una enseñanza religiosa. Una enseñanza, por cierto, de gran importancia en este momento.

2. Los Magos que vinieron de Oriente eran hombres de otra cultura y creían en otra religión. Pero nada de eso fue impedimento para que acudieran a adorar a Jesús y le llevaran sus regalos. Lo notable de este relato es que la presencia de aquellos extranjeros en Jerusalén alborota a toda la ciudad, empezando por el rey Herodes, los sacerdotes, los letrados. Y Herodes vio en aquello un peligro tan grande, que terminó matando a todos los niños de Belén y su comarca. ¿Por qué tanto alboroto y tanta violencia?

3. El poder, tanto político como religioso, es intolerante, es excluyente. Y no duda en matar al inocente, si en él ve el menor peligro. El poder político (Herodes) justificó su violencia por el consejo del poder religioso (los sacerdotes). Religión y política se necesitan mutuamente. Porque son componentes del sistema, que genera tanta violencia. Frente a tanta barbarie, Jesús es la imagen del Dios invisible (Jn 1, 18). Dios humanizado, como un niño, pobre y desvalido. Jesús, María, José, los pastores, los magos, representan lo humano que nos une. Herodes y los sacerdotes representan el poder que nos divide.

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 5 de Enero, 2010, 23:41, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

El cielo abierto

Jn 1,43-51): En aquel tiempo, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Bestsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás».

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

 

La Nazaret de la época de Jesús era apenas un pueblecito de 300 habitantes. Una pequeña población sin historia escrita que no estaba señalada en el mapa de los designios de Dios expresados en el Antiguo Testamento. Por eso Natanael ( conocido para la posteridad como el apóstol Bartolomé), natural de Caná de Galilea, población vecina a Nazaret, duda de que alguien proveniente del pueblo de “al lado” pueda sustentar el título de Mesías, aguardado siglo tras siglo. La rectitud del neodiscípulo es alabada por Jesús. Y Natanael fue y vió, al igual que cualquier creyente de cualquier época, que ha de hacer ese esfuerzo de acercamiento al misterio de Dios”

 

“Quiero ir, Señor, quiero sentir tu presencia. Pero mi fragilidad, mi mezquindad, es tan poderosa que por momentos me siento desfallecer. Enciendo una luz en medio de la oscuridad: ya voy hacia Ti”

(Francisco J Castro Miramontes)

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 5 de Enero, 2010, 9:55, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Recuperar a Jesús

(Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

 

 

RECUPERAR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

www.eclesalia.net

ECLESALIA, 30/12/09.- Los creyentes tenemos múltiples y muy diversas imágenes de Dios. Desde niños nos vamos haciendo nuestra propia idea de él, condicionados, sobre todo, por lo que vamos escuchando a catequistas y predicadores, lo que se nos transmite en casa y en el colegio o lo que vivimos en las celebraciones y actos religiosos.

Todas estas imágenes que nos hacemos de Dios son imperfectas y deficientes, y hemos de purificarlas una y otra vez a lo largo de la vida. No lo hemos de olvidar nunca. El evangelio de Juan nos recuerda de manera rotunda una convicción que atraviesa toda la tradición bíblica: «A Dios no lo ha visto nadie jamás».

Los teólogos hablamos mucho de Dios, casi siempre demasiado; parece que lo sabemos todo de él: en realidad, ningún teólogo ha visto a Dios. Lo mismo sucede con los predicadores y dirigentes religiosos; hablan con seguridad casi absoluta; parece que en su interior no hay dudas de ningún género: en realidad, ninguno de ellos ha visto a Dios.

Entonces, ¿cómo purificar nuestras imágenes para no desfigurar de manera grave su misterio santo? El mismo evangelio de Juan nos recuerda la convicción que sustenta toda la fe cristiana en Dios. Solo Jesús, el Hijo único de Dios, es «quien lo ha dado a conocer». En ninguna parte nos descubre Dios su corazón y nos muestra su rostro como en Jesús.

Dios nos ha dicho cómo es encarnándose en Jesús. No se ha revelado en doctrinas y fórmulas teológicas sublimes sino en la vida entrañable de Jesús, en su comportamiento y su mensaje, en su entrega hasta la muerte y en su resurrección. Para aproximarnos a Dios hemos de acercarnos al hombre en el que él sale a nuestro encuentro.

Siempre que el cristianismo ignora a Jesús o lo olvida, corre el riesgo de alejarse del Dios verdadero y de sustituirlo por imágenes distorsionadas que desfiguran su rostro y nos impiden colaborar en su proyecto de construir un mundo nuevo más liberado, justo y fraterno. Por eso es tan urgente recuperar la humanidad de Jesús.

No basta con confesar a Jesucristo de manera teórica o doctrinal. Todos necesitamos conocer a Jesús desde un acercamiento más concreto y vital a los evangelios, sintonizar con su proyecto, dejarnos animar por su espíritu, entrar en su relación con el Padre, seguirlo de cerca día a día. Ésta es la tarea apasionante de una comunidad que vive hoy purificando su fe. Quien conoce y sigue a Jesús va disfrutando cada vez más de la bondad insondable de Dios

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 3 de Enero, 2010, 9:59, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Año nuevo, vida nueva

(Jn 1,19-28): Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron adonde estaba él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».

Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

 

 

El mensaje del evangelio de hoy bien podríamos sintonizarlo con un mensaje de año nuevo. Dos cuestiones importantes aparecen a primera vista.

 

Una de ellas es que Juan no se da importancia alguna a si mismo, a su persona, a lo que hace. Es precursor, es anunciador de alguien a quien el no es digno de desatarle la sandalia. No busca, pues, el poder, prueba de ello es que muere a manos del poder. No busca el protagonismo, sino que conozcan a quien les puede traer un mensaje de salvación. El poder siempre es engañoso. Si bien prácticamente todos los que leemos este comentario no somos gente de poder político, en el fondo todos y cada uno tenemos un poder social, amistoso o de influencia. Es bueno reflexionar, y pensar para qué usamos ese poder, o si nos estamos subiendo al podio sin necesidad. Creernos más que los demás, pensarnos con poder, aspirar o ansiarlo es cuestión de revisar. Todos somos iguales, todos colaboramos a un único mensaje de salvación, pues como dice el apóstol “ay de mí si no evangelizare”, es decir si no comunicáramos mensajes de buena noticia.

 

Y la otra cuestión es que Juan bautiza. El bautismo de alguna forma nos indica vida nueva, algo diferente en nuestra vida, agua que limpia y purifica. Vida nueva que todos en el fondo nos deseamos en estos días de año nuevo. Por eso un trozo evangélico que viene en sintonía con estos días. Año nuevo, vida nueva, solemos decir. Recordemos que para ello necesitamos actualizar el bautismo, desde la perspectiva espiritual, podría ayudarnos a que esos deseos que nos hacemos se hagan realidad

 

De esta manera nuestro paso por el 2010 será un paso de testigos, de personas que dan luz, y que por eso somos creíbles, no porque tengamos poder, sino porque vivimos lo que decimos o pensamos.

 

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 2 de Enero, 2010, 12:19, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)

Santa María, Madre de Dios

Lc 2, 16-21

En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

José María Castillo en http://www.somosiglesiaandalucia.net/spip/spip.php?article1309

 

1. Lo primero que aquí llama la atención es que, para celebrar la fiesta de la Madre de Dios (nada menos que eso), la liturgia nos recuerda que Dios vino a este mundo en circunstancias, no sólo humildes, sino vergonzosas. Nació en un “establo”. Eso significa en el evangelio de Lucas la palabra phatnê (Lc 13, 15). Y lo acompañaron unos “pastores”, que no eran vistos como “pobres”, sino como “ladrones” y “tramposos”, gente despreciable. Estaba prohibido comprarles lana, leche o cabritos (J. Jeremias).

2. Se sabe que, para las gentes del s. I, el valor supremo no era el dinero, sino el honor. El Dios de Jesús se presenta en este mundo despojado de ambas cosas. El Dios de Jesús no aparece en el mundo revestido de poder y majestad. Ni puede ser representado por quienes van por la vida revestidos de poder y majestad. Los pobres que no encuentran posada (María, José), los tramposos despreciables (pastores) son los que dan “gloria y alabanza” a Dios.

3. El nombre de “Jesús” significa “Yahvé salva”. En aquella cultura, el nombre definía a la persona. O sea, Jesús es “salvación” (cf. Lc 2, 11; 2, 30-31). La lección es clara: la salvación no está en el capital, el poder y el honor. Está en aquello que el sistema desprecia: lo que representan María, José y los pastores. El capital, el poder y el honor nos han metido en la crisis que brota de la codicia. La solución no está en recomponer el sistema, sino en recuperar el Evangelio.

 

Por María Consuelo Mas y Armando Quintana - 1 de Enero, 2010, 10:10, Categoría: Comentarios al Evangelio
Enlace Permanente | Referencias (0)




<<   Enero 2010  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Enlaces
eGrupos
ZoomBlog

Otros blogs
Para ser diferentes
Pequeñas semillitas
Restauración de lo alto
Testigos del Evangelio

 

Blog alojado en ZoomBlog.com